Los seres humanos estamos en continua trasformación, entendiendo por ello que nuestras experiencias nos hacen “ser” en nuestro hacer cotidiano. Y para poder “ser”, necesitamos estar en relación con algo o alguien.

 

Vivimos en una mutua y constante respuesta con todo lo que nos rodea, así que las formas de relacionarse del ser humano con otro ser humano se definen en el hacer cotidiano, en el tú por tú. Todo comienza en ese lugarcito, metafóricamente hablando, donde dos personas coinciden, o bien, dos voluntades.

 

Hay muchas cosas que únicamente adquieren sentido con la existencia del otro, sea la identidad, libertad, dignidad, la obligación, el derecho, el poder, la desigualdad. ¿Importa el éxito si no existieran los otros? ¿el fracaso? Así que muy posiblemente sin los otros la misma razón de existir no tendría sentido.

 

Solo puedo reconocerme como un ser humano digno y libre a partir del otro; el valor de mis actos dependen del valor de los actos del otro, hecho que impide reconocernos en nuestra calidad de criaturas venidas por la misma suerte al mundo, y en donde las diferencias han sido marcadas por el hombre y no por la vida en sí, para ella seguiremos siendo una especie más de seres vivos.

 

El reconocimiento en las relaciones del tú por tú es un punto de partida que encausa toda relación humana, y por ende lo que nos hace ser quien somos en cada relación. Acostumbrados a juzgarnos por nuestras acciones (si somos buenos, malos, amables, hipócritas etc…) olvidamos hacer sentir al otro que independientemente de ello, ¡existe!, que importa, que vale su sufrimiento, su gozo, su congoja, su amor, su opinión, su voluntad, su libertad, igual que la de uno mismo. En muchas ocasiones solo ante la desgracia es cuando uno se da cuenta que pertenecemos a la misma especie, que somos igual de vulnerables  y estamos atrapados por las mismas cosas. 

¿Qué sucede cuando no nos reconocemos? Nos anulamos. El reconocer es un punto de partida en nuestra relación con la vida y el mundo, el anular también. Si necesito que los demás sepan que existo, me haré visible al momento de reconocerlos. 

 

El reconocimiento en la relación del tú por tú, es fundamental para nuestra forma de vivir y de estar gozosos en el mundo.

Escrito por Alicia Ayora Talavera

 

 

 

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